En estos tiempos de
aislamiento, recurrimos a diferentes formas de entretenernos; (Al menos quienes
pueden hacerlo) dentro de esas ofertas de entretenimiento existe la de
informarnos de lo que sucede en el mundo de los videojuegos, y quizá más de una
vez con la llegada de la siguiente generación por alguna noticia entre una
compañía o otra has llegado a decir: “Ahí están los medios mintiendo otra vez”.
Suena extraño, ya que
saben mi postura con los medios sobre videojuegos, pero ese lujo que tenemos de
criticarlos era algo que antes era difícil de creer. Sobre todo, porque en los
inicios de la industria la prensa no tomaba con la misma importancia a la
industria como hoy en día; generando más que a la del cine o la música.
Tras lo que fue Atari
cualquiera podría creer como cualquier otra industria exitosa, que era algo del
momento de lo cual no habría que prestarle atención. Es por ello que esos personajes
que apostaron por darle voz o ser ese intermediario entre la comunidad de
jugadores y las grandes empresas fueron tan pioneros como los empresarios que pusieron
la primera piedra a sus industrias de las cuales serían referentes.
En México tenemos el caso
de Gustavo “El Gus” Rodríguez, un hombre que aprovecho una oportunidad para
darnos acceso a un derecho que valoramos cada vez menos, información sobre el
mundo de los videojuegos. Fue a través de diversos formatos que fue aportando y
abriendo el camino para otros en los diferentes medios de aquellos años: Radio,
TV, y Revistas acercando a los jugadores a contenido que sólo unos pocos podían
tener.
Uno de sus medios que más
impacto fue la revista Club Nintendo. Antes de seguir me gustaría
contextualizar un poco la relevancia de esta publicación, en los finales de los
80 y principios de los 90, el concepto que la compañía japonesa tenía sobre su
club era la de una suscripción a que sólo tenías acceso al adquirir los productos
oficiales y la información que aportaban como trucos o guías era por medio de
llamadas.
Nintendo quería abrir su
terreno en América Latina y contrataron a “El Gus” para promocionar la marca en
México, pero en vez de recurrir a spots de radio y comerciales apostó por un
folleto que informaba a los interesados en lo que Nintendo ofrecía y este se
iba actualizando cada cierto tiempo pero lo adquirías al visitar la tienda
oficial de la compañía estos generaba que los usuarios visitaran el local una vez
por mes, estrategia muy bien planteada para su tiempo.
Al fina esto le permitió
que Nintendo diera su visto bueno para que hiciera a Club Nintendo la revista
oficial en América Latina, con el paso del tiempo esa publicación fue el
refugio para que los lectores compartieran sus opiniones y dudas por medio de
cartas, conocer que era lo novedoso en cuanto a videojuegos y claro los
primeros indicios de un periodismo hacía esta industria que parecía ya
consolidada.
Conforme paso el tiempo a
nuestro buen “Gus” se le permitió tener su canal de TV, Nintendomanía junto a
la oportunidad de presentar a la Nintendo 64 junto a lo que sería Killer
Instint para su versión de consola, un evento en México sin precedentes que incluso
tuvo su Torneo Oficial. Y que sin duda lo marcaron como el representante de lo
que era el periodismo de videojuegos en México y América Latina. Pero este
texto no se trata de una larga biografía del Gustavo Rodríguez.
Este 11 de marzo del
presente año, “El Gus” falleció confirmado por familia y amigos. Sin duda es
algo que deja marcada a toda una generación que por medio de su persona tuvo un
acceso a los videojuegos a informarse a estar un poquito más cerca de una
comunidad que disfrutaba de igual forma los videojuegos y el como cualquiera se
emocionaba con el tema, cada título cada nueva consola saber que había alguien
más con esa pasión por esta industria era algo difícil de explicar.
Detrás de él deja una
escuela, una generación de personas que aprendieron de él que hablar de
videojuegos puede ser tan importante como lo es del deporte o del mundo del espectáculo.
Que muestran a una generación más joven que los videojuegos son una experiencia
que te involucra más a fondo sin perder la emoción de la sorpresa como si uno
fuera niño.
Más de una vez me
emocione al ver en mi pantalla de esas que tenían un cuadro detrás, ver novedades
de muchos juegos de Nintendo al final en aquellos años era un Nintendero. Me
hizo emocionarme por los sábados que durante media hora el mundo de los
videojuegos estaba a mi alcance, sin duda si bien no soy un grande dentro de la
industria de la información me motivo a tener una voz en el gaming.
Gustavo “El Gus”
Rodríguez, los videojuegos han demostrado que la muerte no es el final sino
otra oportunidad. Donde quiera que estés que la siguiente partida sea exitosa.






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